La sala de jugadores(desde Roland Garros)

19.05.2014 08:59
El Día - Página Principal Deportes
Martes 24 de Mayo de 2005


 Secciones
 La Ciudad
 El País
 El Mundo
 Economía
 Deportes
 Policiales
 Espectáculos
 Opinión
 Hace años...
 Volver a los titulares
La sala de jugadores

Por IGNACIO ANDRADA
(Enviado especial)

Hay un lugar especial en cada torneo. Y Roland Garros no es la excepción. Es ese lugar donde los jugadores pasan gran parte del tiempo, antes y después de salir a la cancha para jugar. La "salle des jouers" (sala de jugadores) es el lugar que estos eligen para pasar su tiempo de ocio mientras están en el club, un ambiente cálido y acogedor. La prensa tiene acceso pero está prohibido sacar fotos y/o hacer notas.

Hay un restaurant de doce largas mesas rectangulares con sillas de caño y plástico, lámparas dicroicas alumbran este luminoso sector adornado con maceteros con plantas y en las paredes forradas con empapelado rugoso color crema se exhiben cuadros de los diferentes campeones, sin ningún argentino paradójicamente ya que bien podría estar allí Guillermo Vilas, ya que Gastón Gaudio hace sólo un año que se consagró aquí).

Largas sobremesas españolas animan la tarde (con Carlos Moya, Fernando Verdasco, Fernando Vicente y Feliciano Lopez como abanderados), mientras un poco más allá, el chileno Gonzalez come pastas con el argentino Sergio Roitman.

Separado por mamparas de madera está lo que se podría llamar el living del lugar con cinco sillones de cuero negro de dos plazas y seis de una plaza, ideales para que descansen. Tres mesas ratonas de madera completan el escenario, donde mediante tres televisores de 20 pulgadas y dos pantallas gigantes pasan en distintos canales los partidos que se desarrollan en ese momento y a los que los jugadores suelen prestarle una relativa atención.

Se lo ve a Rafael Nadal en un sillón con el tandilense Mónaco compartiendo un auricular escuchando vaya uno a saber qué. Está claro que cada uno hace lo que quiere y cuando quiere.

El bar es una larga barra donde tres mozos bilingües atienden los diferentes pedidos de jugadores, entrenadores, familiares y periodistas. Un café grande con crema a unos 2,40 euros (unos 10 pesos de los nuestros) es lo que más sale, según Jean Paul, el encargado del lugar donde cuatro mesas redondas de café con sillas de hierro grises, son testigo de una charla amena entre Xavier Malisse, que no para de arreglarse el pelo, y James Blake, un típico yanqui de ojotas, short de basquet y musculosa.

Un inmenso ventanal comunica con la terraza del bar, de piso granítico y veinte mesas y sillas de plástico. Este es el lugar preferido de Lindsay Davenport, la número uno de las mujeres.

De la barra siguiendo en dirección contraria al ventanal está la sala de internet, con computadoras y una barra de madera detrás de éstas, donde generalmente hacen cola para chatear o consultar el mail. Horacio De la Peña y la "Pitu" María Emilia Salerni son capaces de pasarse todo el día prendidos a la PC. El que no quiere hacer cola, puede ir a tocar la guitarra a una pequeña sala justo al lado, donde un profesor de música muy simpático, enseña los básicos acordes. En este sentido, "Guga" Kuerten, doble campeón en París, ya es parte del decorado.

También se puede uno cortar el pelo en el salón de belleza, con dos estilistas quedan turno debido a la inmensa demanda de los jugadores por cambiarse de look.

Y como dato anecdótico, aún se recuerda por aquí al "Chapu" Charpentier, jugador argentino actualmente lesionado, que salió a jugar con Kuerten en el 2001 con el pelo azul. El servicio de internet y peluquería es gratuito.

 

Volver a los titulares     Volver a la sección     Volver al comienzo de la noticia