El clima es otro

19.05.2014 08:50
Diario 'El Día' de La Plata
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Lunes 23 de Mayo de 2005


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El clima es otro

Por IGNACIO ANDRADA
(Enviado especial)

PARIS, Francia.- Está todo finamente organizado. Es un mundo de gente que no se choca en ningún momento, con una sincronización perfecta. La semana previa al torneo, la que ya quedó atrás para dar paso al vértigo del juego y de los resultados, puede llegar a ser para algunos la más interesante de las tres. Aquí se ven cosas maravillosas, desde el armado de la grúa inmensa donde se posará una cámara para la transmisión de TV, hasta la organización de los canteros con las distintas clases de flores que le dará ese toque de glamour al evento.

Es un mundo de electricistas, jardineros, obreros, etc., están los que ensamblan los carteles de publicidad en las canchas, los que arman los stands de las marcas más conocidas de raquetas y ropa, los que preparan las distintas salas de prensa... Y también hay uno con una hidrolavadora limpiando una pared del court central.

En la parte norte del club, la única con actividad deportiva, se llevan a cabo las rondas previas al cuadro principal, las clasificaciones, donde los juntadores de pelotas ya se lanzaron a su aventura después de varios meses de entrenamiento y selección.

Y en la qualy fue posible encontrar estrellas que en otro momento brillaron, pero que hoy están en un mal momento, como Franco Squillari (semifinalista en 2000, que quedó afuera del torneo), James Blake (recuperándose de una lesión en las cervicales), Nicolás Lapentti (Nø 6 del mundo en el año '99) o Jarkko Nieminen (alcanzó los octavos de final en 2003).

Pero lo más lindo es ver cómo una vieja práctica de club se pone de manifiesto en este Roland Garros 2005 y no es otra que la reserva de cancha cada media hora.

Sí, aunque parezca mentira, los jugadores de la Qualy, para entrar en calor o para probar las canchas, tenían entre media y una hora por turno, de mañana o de tarde. Y como si esto fuera poco, muchas veces tuvieron que hacerlo de a cuatro en una cancha.

Los que entraron en el cuadro principal tuvieron el privilegio de poder jugar más tiempo y en alguno de los tres estadios que tiene el complejo. Ahí se pudo ver cómo se castigaban de fondo de cancha Andre Agassi y David Nalbandian, muy relajados, haciéndose chistes y hasta dándose consejos para jugar contra Federer, el rival a vencer.

En otro estadio, Andy Roddick y Tim Henman intercambiaban saques y voleas, y un poco más allá, Marat Safin le pegaba suave a la pelota para entrar en ritmo.

Se fue la semana más linda, como dicen algunos. Ahora comenzaron las de la verdad, las que premian con la gloria o castigan con la derrota. Por eso, el clima es otro.

 

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